Pilares Procekistaníes

A pesar de ser una pequeña comunidad, poseemos una cultura muy rica. ¿Y que es lo que une y simboliza a esa cultura? El Proceso.
¿Pero que es?
Es un ente superior que rige Procekistán por encima de toda su comunidad, dirán algunos.
No, el Proceso en realidad no nació con Procekistán sino que ya estaba en cada uno de sus miembros y es lo que los llevaría a reunirse en algún momento de sus vidas.
Es la religión de Procekistán dirán otros, simbolizando la Santísima Trinidad del Proceso. Por ende el Proceso es un único ser que existe en y de tres formas distintas, en Aldo, San Molotov, y la Guillotina.
Es el ojo que todo lo ve, que guía la cúpula de líderes de Procekistán y ejerce su influencia en el Cono Sur.
Es todo eso y más.
A su vez es una filosofía, compuesta por tres grandes pilares distintos pero que conviven juntos, y que también marcaron distintos períodos de tiempo.

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Diogenismo

Es el pilar filosófico y psicológico, la parte humana y natural. Su nombre proviene de Diógenes, uno de los miembros más importantes de Procekistán, y un reflejo real de lo que podría ser el filósofo de Sinope si viviera en la actualidad.
Fue el que impulsó un despertar mental en la comunidad, buscando que todos fuesen capaces de dudar de las cosas y poder debatir constantemente, como también a cuestionar todo lo ya establecido; no solo para formar jugadores sino personas pensantes. Algo que venía excelente para un grupo compuesto de las ideologías y pensamientos más variados.
A su vez hizo presente en la comunidad el desapego a las cosas, materiales en la vida real, y virtuales dentro del juego, refiriendo al territorio. Enseñando a que no somos amos y señores del mundo sino otra criatura más dentro de la naturaleza. Y en lo referido al juego también, a que no importase si no teníamos nada o teníamos un imperio territorial porque seguíamos siendo los mismos.
Fue el pilar que ponderó como primera corriente del Proceso, desde la época del Estado de la Pampa hasta la llegada a Vanuatu, donde luego el Molotovismo se impuso por más de un año. Y se podía ver en todo, en una comunidad donde constantemente debatía y pensaban entre ellos como solucionar problemas o crear proyectos nuevos. Es muy contrario a los otros dos pilares, pero es el que les hace ver la realidad, haciéndoles recordar que no son seres supremos, sino que también son humanos.

Molotovismo

Es el pilar religioso y espiritual, la parte dogmática del Proceso.
Contraria a su par filosófico donde se critica todo lo preestablecido, las instituciones y los líderes, el Molotovismo es la adoración a los líderes, es la idealización de que hay figuras que no son terrenales y que debían ser considerados Dioses por la majestuosidad de sus hazañas.
Proviene de Molotov, otro miembro importante de Procekistán, capaz de hacer razonar hasta al más acérrimo enemigo dentro del juego.
Fue considerado Dios luego de su liderazgo en la época de Vanuatu y que duró durante la Federación y su fuerte trabajo y devoción por la Confederación, aunque también por su carácter de “padre protector” de la comunidad. También es considerado como una ironía ya que fuera del juego es un hombre de ciencia.
Posee un roleo off-game muy completo, desde la Santísima Trinidad del Proceso, el Papa Alan I, el cura Fernando, y sus demás santos, “San Víctor”, el santo de los revolucionarios, y “Santa Satoshi”, líder de la guerra.
Esta segunda corriente dogmática se impuso sobre las otras dos hasta la caída de la Confederación Austral, conviviendo en partes con el Caudillismo, que todavía no estaba formado al 100 por ciento.

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Caudillismo

El último pilar, el político y bélico, fuertemente orientado al fascismo desde lecturas romanas.
Hermanado en cierto punto con su par religioso en el sentido de que se apartan del Diogenismo y de ser considerados simples criaturas de la naturaleza. No, estos dos se consideraban amos y señores del poder.
Y el caudillismo es eso, el arte de gobernar siendo el amo y señor del poder tras el telón. Su término parte del Caudillo, otro miembro que lentamente fue creciendo hasta ser considerado el líder político más importante de Procekistán.
Durante sus gobiernos, y particularmente en todo el periodo de Nueva Procekistán, impuso su estilo de gobernar tan particular. Mucho tinte itálico; fascista en el sentido de una gran unión de la comunidad, unión en un mismo Estado y en un mismo partido, exaltando al mismo y la comunidad por sobre las demás. Sectario en el sentido del secretismo del Consejo y la idea de mover hilos sin que nadie se dé cuenta. Pero también con su parte de “Cosa Nostra”; tanto en demostrar respeto al peor enemigo, como en ser a la vista una comunidad común y corriente, aunque detrás son líderes que rigen el cono sur.
Fuera del juego demuestra lo mismo, no hacen falta lujos para tener poder porque ese poder no se compra, se gana, demostrando que con sacrificio y astucia todos pueden lograr sus objetivos.